EL HOMBRE DEL BANCO.

sábado, 2 de enero de 2010

Mira hacia su interior, pero esta vez no encuentra nada, salvo los despojos de un cuerpo que ha decidido eximirse y perdonarse para siempre, acompañando a estos resquicios de humanidad un ojo con tintes violáceos lo trae de vuelta al presente haciéndole destacar en la mirada, unas venas rosadas y abultadas, a juego con los morados más in de la temporada invernal, fruto y víctimas del último puñetazo recibido, en su particular cruzada por alcanzar el amor. Pero el hombre del banco no se da por vencido y recordando que son las rebajas de enero, se lanza a buscar el verdadero amor, y así, ensimismado en sus pensamientos, se para frente a la cristalera impoluta de una destacada pastelería de la ciudad, que le devuelve renovada su propia imagen y en ella se detiene contemplando minuciosamente su centinela-ojo batallado frente al reflejo que le ofrece la vidriera, a través de ella se filtra la visión de unos deliciosos pasteles, pero absorto en su herida el hombre del banco no los percibe. Mientras pasa suavemente su dedo índice por el globo dañado, repasando el lagrimal, para continuar por las pestañas inferiores y bajando lentamente la mano por la mejilla, serpentea el tabique nasal y logra alcanzar sus labios carnosos y voluptuosos, ante la mirada atenta de la dependienta que no le quita el ojo de encima. De pronto descubre aquellos manjares que su conciencia castigada no le habían permitido ver hasta ahora y abriendo de par en par la boca, comienza a lamer intensamente, de arriba a abajo y de izquierda a derecha el ventanal en sentido circular, arrastrando lentamente su lengua cuan larga es por la inmaculada transparencia...la dependienta al darse cuenta de esto, comienza a lanzar gritos de socorro y de auxilio al tiempo que marcando rápidamente las teclas de su móvil denuncia que se trata de un depravado sexual...no tardan en escucharse las sirenas policiales y el hombre del banco presa de un terror que no alcanza a concebir porqué lo sucumbe, corre velozmente a pasos agigantados como alma a la que persigue el diablo, dispersándose por entre la espesura del parque más cercano...

2 comentarios:

{ Tonet } at: 8/11/10 dijo...

He llegado por casualidad a tu blog y aunque los textos son fantásticos debo decir que tu "hombre del banco" me ha hechizado. Es magnífico.
Con tu permiso volveré.
Gracias.

{ Arwen } at: 8/11/10 dijo...

Tonet, se bienvenido a mi espacio con las letras y por supuesto que puedes volver siempre que quieras.

Gracias por tus palabras.

Saludos.

Arwen

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