(Cap.XIII) EL HOMBRE DEL BANCO: EL BANQUETE

martes, 26 de octubre de 2010
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Cap.XIII EL HOMBRE DEL BANCO: El banquete.



Tras escapar de la clínica oftalmológica, el hombre del banco regresa a su vivienda habitual, el banco público situado en la parte derecha del parque de la Route, aquel que los rayos solean en otoño, nada más comenzar el día, acompasado por el vibrante trinar de los pájaros y el maullido intenso de algún gato en celo. Con semejante sinfonía, el hombre del banco, se despereza en su trono público, satisfecho de haber escapado de las garras del empalagoso marqués aunque consternado por la pérdida de su abrigo económico. El hombre del banco, se estira cuan largo es y con paso firme comienza a recorrer algunos de los senderos del parque donde no tarda en ver a un grupo de mujeres ataviadas de negro riguroso que lloran copiosamente.
- ¡Oculoris! -exclama-, alguien lo ha encontrado antes que yo. Y con la duda y el temor de que su gran proyecto hubiera podido ser perpetrado por otras mentes el hombre del banco se acerca sigilosamente a la congregación de mujeres enlutadas y rompe a llorar extenuado, apenado, al haber perdido hasta sus sueños...
Las mujeres lo abrazan, lo consuelan, lo miman y él se deja acunar entre sus brazos, al tiempo que lo conducen a través de las calles cercanas al parque, a un piso pequeño donde un cadáver de cuerpo presente preside el centro de la sala. Muchos más hombres y mujeres, lloran desconsolados la pérdida de aquel ser, en una mesa cercana una fotografía del difunto cita "nunca te olvidaremos, Dr.Honoris...", ¡su sueño estaba a salvo!...toda aquella gente no sabía nada en absoluto de Oculoris...y además una larga mesa de manjares exquisitos se rendía a sus pies donde todos comían y bebían a placer. El hombre del banco, come uno tras otro todos los canapés situados en forma de pelotón en las diferentes bandejas, bebe vinos y licores y después de varias horas de ingesta y como muestra de gratitud hacia todos aquellos plañideros, lanza un sonoro eructo en mitad de la sala, dedicándoles a continuación la mejor de sus sonrisas.

Pero después de cuchichear un rato, los maleducados y desconsiderados familiares y amigos del difunto, le insultan y lo llaman impostor, tirándolo a cajas destempladas del velatorio.

Ya fuera, el hombre del banco, con el estómago lleno, sus sueños depositados nuevamente en Oculoris y la mirada altiva, no dejándose desalentar por aquellos hipócritas seres humanos...se desdibuja de vuelta a su hogar, silbando con gran euforia, como un ruiseñor en la tierra, una melodía que dice..."cuando un amigo se va"...
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BARCOS DE PAPEL

martes, 19 de octubre de 2010
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Desde el epicentro del escenario de tu mente, me diriges unas palabras entre la multitud asistente, un mensaje oculto en una botella imaginaria que sólo yo puedo leer, la magia durará apenas unos minutos y se desvanecerá con el último sonido emitido, el último aplauso de la noche, el último foco apuntándote y entonces yo también me tornaré invisible y me despediré entre la muchedumbre enviándote barcos de papel impalpables, repletos de letras que nunca escribí... y repasando mentalmente tu última estrofa dejo de mirarte y aprendo a olvidarte. Mientras entre las luces y las sombras, la carne se nos parte en dos, como una sandía herida, que emana sangre. Como una cuchillada desmedida...sorbiendo la vida a borbotones. Sin darme cuenta de que a ti... también te duele...
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CRIMINAL

martes, 12 de octubre de 2010
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Se que traman algo, su semblante pensante, su forma de frotarse las manos, la forma en que te rodean...esa oscuridad en su atuendo, el murmullo incesante. No confío. No. No puedo. La duda, una de las más terribles de las emociones, que nos acecha y nos da caza...ellas lo saben, lo perciben, conocen mis intenciones, como si pudieran leer mis proyectos a corto plazo...

- ¡O ellas o yo!, no hay vuelta de hoja...llegar a concebir su muerte...es trágico sí. Es homicida, sangriento, detestable...llamadlo como queráis pero ya no puedo más...

Sobre la mesa de madera de la terraza descansa con intención el arma asesina...Julián levanta enérgico el cazamoscas al tiempo que de un movimiento concluyente pone fin a la existencia de varias moscas, mientras el resto huyen despavoridas de la zona con su zumbido eterno.
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EL RELOJERO

martes, 5 de octubre de 2010
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El relojero templó el pulso, una vez más sus dedos dirigieron las agujas del reloj a los lugares precisos, señalando un tiempo incierto que marcaba impasible los segundos del minutero. Vaciló, carraspeó su voz en el intento de querer esbozar alguna palabra, se estiró el pelo con las manos y colocó minuciosamente sus lentes de cerca para admirar una vez más la magia de la incesable máquina ,proyectando en ella su deseo por controlarla, hasta que recae en que él es un relojero ciego.

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